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Alistando el teclado

Alistando el teclado
Daria J. Buñuel del perpetuo Humero

domingo, 2 de mayo de 2010

Pierre Molinier



Desde que inicié mi proceso de investigación para la tesis, me he encontrado con una serie de personajes maravillosos, unos teóricos, otros artistas, con trabajos encantadores. Se que el tiempo de la academia no da para revisarlos a todos ellos, así que me encanta encontrármelos por ahí, entre lecturas, entre enlaces (esa es una de las cosas que le alabo a la red), entre "wikipediazos" y demás... Así que en esas búsquedas sin fin determinado y en esos encuentros casuales en la red, me encontré con este sujeto del que me enamoré perdidamente hoy. Lo dejo por acá, para echarle un vistazo más concienzudo, puesto que se lo merece, más cuando uno está hablando de normatización de los cuerpos, debido a que es aquí, con personas como Moliniere, en las que uno encuentra fracturas a dicho fenómeno del sistema. No siendo más, dejo una copia de lo que encontré en la página "Acción paralela" (enlace en el título de esta entrada) al respecto, unas fotos y un video de youtube en el que hacen una recolección de las imágenes del artista francés, más algunos fragmentos de sus textos.



Je Suis Lesbien(1). (Pierre Molinier o el cuestionamiento de la virilidad).
José Miguel G. Cortés.


¿"Verdaderamente" tenemos necesidad de un sexo "verdadero"? Con una constancia que roza la cabezonería, las sociedades del Occidente moderno han respondido afirmativamente. Han hecho jugar obstinadamente esta cuestión del "sexo verdadero" en un orden de cosas donde sólo cabe imaginar la realidad de los cuerpos y la intensidad de los placeres(2).

Esta pregunta que se hacía Foucault es el mismo interrogante sobre el que Pierre Molinier (Burdeos 1900-1976) centró gran parte de su trabajo artístico y de su vida. Para encontrar la respuesta Molinier no dudará en montar, cortar, multiplicar y travestir su cuerpo hasta el infinito en un intento de conseguir que su insoportable cuerpo real coincida con el cuerpo deseado y deseable.
Sus fotografías, especialmente, los autorretratos y fotomontajes realizados en los últimos quince años de su vida y recogidas, muchas de ellas, en su libro Cien Fotografías Eróticas(3), muestran una decoración monótona y repetitiva donde las mismas fantasías son convocadas obsesivamente: la angustia de una identidad troceada, la fragmentación del propio cuerpo, la irremediable ligazón del dolor al placer, el incesante fetichismo y travestismo narcisista. El acto fotográfico supondrá para Molinier la única posibilidad de acceder al otro cuerpo. El fotomontaje le permitirá alcanzar ese cuerpo imposible que la sociedad prohibe. Su vida se nos aparece como la incesante búsqueda - sin ningún tipo de moral - de la frontera evanescente donde se yuxtaponen en una proximidad improbable y provocadora los diferentes sexos; ese lugar hecho de luz y sombras, ambiguo y confuso donde el deseo se confunde con la angustia y el goce con el sufrimiento.

Si en los años sesenta y setenta el mundo del arte se vio inundado por un conjunto de artistas que -mediante el Body Art y las Performances - iban a utilizar su propio cuerpo como objeto artístico y medio ideológico para cuestionar las representaciones corporales y sexuales del momento, muy pocos irán tan lejos en su búsqueda como Pierre Molinier(4). Este pasará sus últimos años confinado y solo en un claustrofóbico, decadente y sucio apartamento del viejo Burdeos. Aquel espacio será su universo y su microcosmos, lugar sagrado y obsceno donde comerá, trabajará (es el mismo artista quien construye o transforma todos sus objetos) y dormirá rodeado de pistolas, maniquís, libros, pinturas, muñecas, cuchillos, botas, medias, ropa negra: fetiches y accesorios que le acompañarán hasta el día de su suicidio (el 3 de Marzo de 1976). Una angustiante atmósfera que le permitirá el retiro del mundo real al suyo interior, un espacio inviolado donde poder dar lugar a todo el desarrollo de su psique.

Será allí donde encontrarán su cuerpo al cual, y como último acto de profunda autonomía, le había quitado la vida y donado a la ciencia para fines anatómicos. Su suicidio no fue un acto de alguien desesperado ni obcecado, sino, al contrario, un acto voluntario y lúcido. Je me tue. La clé est chez le concierge(5), esta fue la última nota enviada a sus amigos, el último favor solicitado para que no se olvidaran de cuidar a sus gatos (los únicos compañeros de sus últimos años). Molinier preparó el arma (una pistola que siempre tenía debajo del cojín), escogió la posición (acostado frente al gran espejo), y las máscaras y las ropas para la ocasión (como si de otro fotomontaje más se tratara). No hubo precipitación ni miedo, no dejó trazos de violencia ni de sangre (tan sólo unas pocas gotas sobre la oreja), la muerte era un acto más, una trivialidad ante la cual hay que guardar una cierta distancia y frialdad. El último acto narcisista. La muerte de Molinier fue un trabajo de precisión e inocencia, ejecutada con la intensidad y la seriedad de un juego de niños. Molinier construyó su muerte y la camufló como si fuera una "obra de arte". Su sonrisa fue un signo irrefutable: fue el perverso brillo de la infancia(6). Era una muerte anunciada.

La relación con la muerte aparece en su vida con cierta insistencia. Dos experiencias van a marcar de modo muy importante su vida cotidiana: la primera, fue la muerte de su hermana mayor cuando él tenía quince años y el recuerdo de la última noche que pasó con ella Me quedé velándola toda la noche, solo, me acosté con ella y la follé allí, en la cama. No la penetré, la follé entre sus muslos (...). Desde su muerte, decidí vivir como vivo todavía hoy. En una habitación ..., sí ... en una habitación ...sin casi nunca salir de ella(7); la segunda, ocurrió durante los años cincuenta al expresar, insistentemente, tal deseo de morir que llegó incluso a construir (y a fotografiarse acostado con ella) una cruz (de las que se ponen en los cementerios) con una inscripción y epitafio que decía: Aquí yace Pierre Molinier, nacido el 13 de Abril de 1900, muerto hacia 1950. Fue un hombre sin moralidad. Inútil llorar por él. La muerte y el sexo aparecen tan unidos en su vida y trabajo que al observarlo no podemos menos que recordar el testamento literario del marqués de Sade.

Molinier llegó a declarar: Si fuera impotente, me mataría(8). Igual que el famoso marqués, su vida y su obra oblitera cualquier tipo de mistificación religiosa, actitud pasiva o contemplativa, su trayectoria personal está marcada por un profundo individualismo anarquista en el que se ridiculizan las convenciones sociales y las instituciones políticas. Su vida y su obra fueron una inmersión fascinada hacia lo informe y la muerte, el camino seguido por la descomposición de la identidad de la cual no sabemos si tenía un lugar en el espacio de lo humano. Toda su vida girará en torno a una pregunta: Qu'es-tu, toi?(9), a la que no encontró respuesta; y a un deseo: Comme je voudrais être(10), que no llegó a realizar totalmente.

Molinier fue educado en los jesuitas con el objetivo de que se convirtiera en cura. Rebelándose contra la rigidez y las normas de esta educación abandonó la escuela y se empezó a interesar por la pintura. Después de unos años en escuelas de arte en París volverá a Burdeos, en 1923, donde permanecerá el resto de su vida. La relación con el provinciano mundo artístico de su ciudad no fue nada fácil; fue rechazado y marginado con violencia por las convenciones hegemónicas del momento (se le prohibió mostrar alguna de sus telas). A finales de los años treinta empiezan a aparecer en sus cuadros lo que se ha denominado obra secreta , un mundo erótico compuesto de seres míticos (sirenas, quimeras ...), muy influenciado por los temas esotéricos y místicos, y las telas de Odilon Redon y Gustave Moreau. Será esta obra la que a mediados de los años cincuenta interesará vivamente a André Breton y posibilitará la participación de Molinier en diferentes exposiciones colectivas (como la Exposición Internacional del Surrealismo , 1959-60), inaugurará la galería de arte que Breton abrió en París en 1955 (Etôile Scellée ), ó ilustrará revistas (Le surréalisme, même ; La brèche) y poemarios de Breton y J. Mansour. A pesar de evidentes paralelismos e intereses comunes, Molinier no compartió muchas de las opiniones de los surrealistas, ni muchos de ellos, incluido el propio Breton, llegaron a entender realmente el carácter profundo de su obra. El incidente que se produjo en 1965 a raíz del título de un cuadro de Molinier (Oh!... Marie, Mère de Dieu ) y su carácter más o menos irreverente, blasfemo y obsceno aceleró la ruptura con Breton y el movimiento surrealista. Las complejas relaciones entre religión y sexo, y la introducción de un objeto erótico, de un fetiche, con implicaciones religiosas, en una exposición colectiva con los surrealistas culminó la ruptura. Molinier permaneció toda su vida como un ser marginal y solitario.

* * * * *



A finales de los años sesenta Pierre Molinier construyó una escultura de yeso pintado que denominaba la Poupée (de claras vinculaciones con las que construyera Hans Bellmer en los años treinta), la cual tenía una cabeza móvil y un tronco descendente hasta la mitad del muslo; con ella Molinier realizaba puestas en escena eróticas que más tarde fotografiaba. Como él mismo decía, Una muñeca, en el fondo, puede remplazar ventajosamente una mujer. Sólo le falta el movimiento, no tiene vida. Pero en fin, esto tiene su encanto ... y un cierto sentido mórbido, con esto podemos tener un cadáver delante nuestro, un bello cadáver(11). Asimismo, Molinier poseía cientos de prótesis de diversas partes del cuerpo humano (como cabezas, brazos, piernas, pechos o nalgas), elementos que le servían para reconstruir formas de criaturas nuevas e ideales, y confeccionar mezclas y cortes extraños y polivalentes. Con todo ello va a desarrollar el conjunto de autorretratos y fotomontajes que van a ser fundamentales en su obra (Cien Fotografías Eróticas ).

Cuando Molinier realizó estas fotografías tenía entre sesenta y setenta años. Mediante el maquillaje y el travestismo el artista consiguió que en su rostro septuagenario se confundieran los rasgos masculinos y femeninos, dotando a su imagen de un aire andrógino que enlazaba con las figuras míticas y una visión atemporal e intersexual del ser humano. El andrógino es el símbolo de la indiferenciación original y de la ambivalencia sexual, un mito que se inserta en el pasado y se proyecta hacia el futuro.

El ser andrógino, anterior a su polarización, es el resultado de aplicar al ser humano el simbolismo del número dos, con lo que se produce una dualización integrada. Así, se encuentra reflejado en el Ptah egipcio; con la Tiamat akkadia; en el Izanagi e Izanami japonés; en el símbolo chino del Ying y el Yang ; con Cástor y Pólux ; en el Harihara indio (mitad Vishnu, mitad Shiva) es la luz de la que emana la vida; en la hierogamia china de Fo-hi y Niukua (unidos por sus colas de serpiente y cambiando sus atributos); en el Rebis hermético (que es, esencialmente uno, aparentemente doble); en Adonis, Dionisio (el dios bisexuado por excelencia, robusto y barbudo, doblemente potente a causa de su doble naturaleza), Herácles (el héroe viril pero que cambió sus vestidos con Omfalia) y en Cibeles . Las divinidades andróginas se encuentran profusamente en las religiones del Próximo Oriente Antiguo y también en los pueblos de cultura arcaica, en Africa, en Australia, en Polinesia. También en ciertas sectas gnósticas cristianas la idea del andrógino ha ocupado un lugar central en sus creencias. Los antiguos mexicanos tenían en Quetzalcóatl el ser que reúne en sí los valores separados de los principios y de los sexos que existencialmente se contraponen(12). Se trata de fórmulas míticas de la totalidad primordial que aglutinan todas las potencias y parejas de opuestos (como tinieblas y luces, caos y orden o macho y hembra). Lo que está implícito es la idea de la perfección, de que el ser consiste en una unidad-totalidad.

Así, el hombre bisexual (consecuencia de la idea de la bisexualidad divina) ha representado un modelo ejemplar para el ser humano en muchísimas culturas. Por ello, su reactualización ha tenido un carácter ritual, fundamentalmente en los ritos iniciáticos como los de circuncisión y de subincisión que tratan de hacer pasar al niño de manera definitiva a su sexo aparente, pues no se puede llegar a ser un varón sexualmente adulto sin antes no haber conocido la coexistencia de los sexos (el clítoris en la mujer como supervivencia del órgano viril y el prepucio en el hombre como una supervivencia de los labios vaginales femeninos); o, también, mediante el acto de disfrazar a cada sexo del contrario (el intercambio intersexual de vestimenta muy practicado en Grecia, Africa y Polinesia), que implica una subversión simbólica de los roles y los comportamientos, una supresión de las leyes y las constumbres, una confusión total de los valores, una reintegración de los contrarios.

Psicológicamente la androginia traduce a términos sexuales esta conjunción de los contrarios , plantea la comunión de todos los pares considerados como opuestos y revela la nostalgia de un paraíso perdido donde la multiplicidad reconstruye los aspectos de una extraña unidad. Una unidad donde el espíritu del mal se revela iniciador del bien y los demonios aparecen como el aspecto oculto de los dioses. Existen multitud de mitos y leyendas concernientes a la consanguinidad entre Dios y Satán, del bien y del mal (el mito gnóstico de la fraternidad de Cristo y Satán, el mito arcaico de la asociación, incluso de la fraternidad entre Dios y el Diablo) .

Pierre Molinier, influenciado por estas concepciones míticas(13), fue una travesti narcisista que no recurrió jamás a la castración o al transexualismo, sino que prefirió vivir en la dionisíaca confusión del caos de un universo orgiástico en el que se mezclaban los sexos y se confundían los géneros. Sexualmente Molinier era un hombre (su constitución biológica resultaba evidente), pero el género que es de orden socio-cultural (es decir, los roles y las actitudes que manifestaba), y se constituye paralelamente a toda causalidad orgánica, varía (dependiendo de las apetencias y las circunstancias) entre masculinidad y feminidad. Así, lo veremos en sus fotografías como un travestido, luciendo una gran multitud de objetos de carácter fetichista que se repetirán incansablemente (tales como ligas, largos guantes negros, medias, joyas, zapatos de enorme tacón, velos trasparentes, máscaras o sujetadores muy apretados que resaltaban los pechos) en un espacio pequeño y cerrado (su propia habitación) rodeado por muy diferentes espejos que le permitían fotografíar cualquier lado de su cuerpo. Para estas obras Molinier usará su propio físico (siempre cambiante), además de muñecas, prótesis corporales, máscaras, y, en ciertas ocasiones, algunos modelos como sustitutos (Hanel Koeck y Mayarat) de él mismo; camuflado, todo ello, de tal modo que será imposible saber quién es quién en cada fotografía. Estas obras se pueden considerar como un recorrido visual autobiográfico del artista, como un repaso a todas sus obsesiones sexuales y fantasías representacionales donde el sueño central es la propia transformación en un ser andrógino.

Como él mismo escribió, Todas estas acciones con la verga, el ano, tienden a un comportamiento andrógino, masculino-femenino (mi sueño era ser lesbiana) y artificialmente, si lo podemos decir así, lo he conseguido; me ayudo por la fascinación que ejerce sobre mi y en mi la atracción de las piernas con medias o los zapatos con tacón de aguja muy altos que hacen tensar los músculos(14). Molinier al travestirse, intenta acercarse a la imagen mítica del andrógino que fusiona en sí mismo los dos sexos, proclamando con ello la posibilidad de una doble pertenencia sexual: ser a la vez y al mismo tiempo uno y el otro (ser, en todo momento, el hombre y la mujer). Rehusando la diferencia sexual Molinier pretende perturbar violentamente los elementos que definen lo que es masculino y lo que es femenino, aboga por la máxima ambigüedad, el mestizaje de los sexos y trabaja, obstinadamente, por la fusión original. Su cuerpo se nos aparece como un fantasma de totalidad, como una memoria del origen, como la huella anterior a la individualización diferenciada.

Kristeva, que participa de las ideas que Platón escribiera en El Banquete o del Amor , parece estar hablando de la obra de Molinier cuando manifiesta que: El andrógino es unisexual: en sí mismo es dos, onanista consciente, totalidad cerrada, tierra y cielo chocando el uno contra el otro, fusión gozosa a dos dedos de la catástrofe. El andrógino no ama, se mira en otro andrógino y no se ve más que a sí mismo, redondeado, sin defecto, sin otro. Fusión en sí mismo, no puede ni siquiera fusionarse: se fascina con su propia imagen (...). Una fantasía que sólo se sirve de los nombres de los dos sexos (andro-y-gine) para negar mejor su diferencia(15).

El andrógino y el travesti constituyen las figuras límite de la mezcolanza de los géneros. Son las imágenes que ponen a prueba la forma sexuada en sí misma, amenazan la racionalidad viril y hacen estallar los razonamientos constreñidores y naturalistas de los códigos sociales. El travesti no contempla los dos sexos en su propia carne, pero los superpone y muestra su deseo (se apropia de los atributos exteriores) de pertenecer al otro sexo sin perder las señas de identidad del suyo. El travesti no puede más que jugar con su imposible deseo, sabiendo que la fusión de ambos sexos es una experiencia perdida para siempre. Si el andrógino es trágico (está fuera del tiempo; por eso será de todo tiempo), el travestí es provocador, muestra nuestro carácter incompleto, nuestros deseos, angustias y necesidades del otro.

Las creaciones artísticas construidas y fotografiadas por Molinier tenían como objeto tratar de resolver las contradicciones abiertas entre las ilusionísticas representaciones de un ser construido y la realidad de su cuerpo. Se trataba de utilizar las imágenes para conseguir un ser humano completo donde se diera la relación - con placer y sin conflicto - entre el hombre y la mujer, el yo y el tú, la fantasía y la realidad. Convirtiéndose en un travesti Molinier alcanzaba esa tierra de nadie que le permitía mantener una distancia equidistante frente a uno y otro sexo. Molinier era un ser humano que vestía trajes de hombre y ropa interior de mujer fomentando la ambigüedad. Ambigüedad que supo comprender muy bien Hans Bellmer cuando refiriéndose a Molinier expresó El deseo va más allá de él ... confundiendo lo masculino y lo femenino ... sodomizando el Yo en el Tu(16).

Molinier tratará de negar la diferencia de los sexos en beneficio del mundo andrógino de los dobles . Su obra estará marcada por el paso de lo singular a lo múltiple, de la percepción coherente y cerrada de un ser a una identidad dual. Partes del cuerpo de un hombre permanecerán, otras se convertirán en imagen de la mujer, y otras, ni de uno ni de otra, o de ambos a la vez, aparecerán destacadas. No tratará Molinier de convertirse, simplemente, en mujer. No será su intención ser un transexual. Al contrario, su deseo era alcanzar esas zonas de penumbra, inseguridad y ambivalencia que nadie sabe muy bien a quién pertenecen. El suyo es un espacio simbólico y fantasmal donde se mezclan los géneros, se confunden las identidades y se fusionan los cuerpos. Nos narra la nostalgia del hermafrodita, la incapacidad de armonizar lo imaginario y la biología, la imposibilidad de ordenar un cuerpo ideal soñado en el que se superponen elementos masculinos y femeninos. Es la búsqueda obsesiva de una integridad corporal condenada al fracaso. El deseo de engarzar los espacios abiertos entre el género, la sexualidad y la representación; la necesidad de articular un discurso que estructure una identidad escindida. De ahí nacerá un divorcio perpetuo entre ser él y diferir de él. La imposibilidad de percibirse y de representarse en su integridad corporal dado que ésta permanecía en continua interrogación.

Ante dicha situación, a Molinier no le quedaba más alternativa que la transgresión de las normas y los roles socialmente aceptados, como única posibilidad de llevar a cabo esas ceremonias de travestismo narcisista que le permitieran alcanzar su utópico objetivo de un tercer sexo , de una androginia idealizada. Mediante el fetichismo y el sadomasoquismo, Molinier va a tratar, a través del autorretrato y el fotomontaje, de soldar la herida creada entre el género real y la imagen tantas veces fantaseada. Con la recreación de nuevos espacios y atmósferas, Molinier convierte las eróticas metamorfosis en lugares donde la fantasía lo es todo y la realidad nada. Molinier se reinventa a sí mismo constantemente, crea una multitud de nuevos caracteres mediante el arte y el artificio. Enfrentado a la naturaleza, Molinier es hombre-mujer, activo-pasivo, en un simbolismo de fuerte contenido erótico autista; deseaba ser sexualmente autónomo (darse placer a sí mismo y verse dándoselo).

* * * * *


En este proceso de manipulación del cuerpo (a través del disfraz, el retoque del cliché, el punto de vista de la cámara y el corte o el enmarcamiento fotográfico) Molinier tiene, particularmente, tres ideas fijas (que parecen contradictorias, pero más bien son complementarias): una, el rechazo, el ocultamiento de su pene (lo disimulará, lo convertirá en invisible al introducirlo repetidamente entre sus muslos, o lo borrará retocando el negativo); dos, la obsesión, la dependencia sexual por la pierna (especialmente cubierta con una media) como fetiche; y tres, la aparición constante de enormes consoladores atados a sus tobillos u otras partes del cuerpo. Con ello, Molinier manifiesta una doble actitud: en la primera, repudia (cubre, oculta y niega) el pene; en la segunda, afirma (adora y reproduce obsesivamente) el fetiche que lo representa. Hostilidad y ternura confluyen en el trato hacia el icono del poder masculino. La aparente hostilidad vendría dada por una valoración mayúscula del pene (producto de un imperativo cultural) que lleva a organizar la identidad masculina a partir de su relación con éste; de ahí, que el miedo a una posible castración obligue a su máxima protección ocultándolo. La afirmación, sería producto de entender (siguiendo el análisis lacaniano), que el sujeto entra a través del lenguaje en una estructura preestrablecida de significados; y, en este sistema, como plantea Jeffrey Weeks, el pene - o más exactamente su representación simbólica: el falo -, es el significante fundamental; (...) El falo es la marca de la diferencia; simboliza las diferencias de poder dentro del lenguaje; y los varones se convierten en los portadores simbólicos del poder(17).

Por ello, las imágenes de una larga pierna con medias, o de un pie con zapatos de estilizados y puntiagudos tacones, tienen (inconscientemente) una importante carga fálica que dota de profundo sentido a estos fetiches sexuales. Mientras el pene es suprimido de la representación de la figura humana, el falo aparece inscrito con todo su poder (como consoladores, látigos o tacones). En este proceso de indecisión donde (al unísono) se desmembra y rememora el pene, su negación se podría considerar como una experiencia de rechazo de la diferencia sexual y el deseo de conseguir en su propio cuerpo fetichizado la unidad de la dialéctica hombre-mujer, el mismo-el otro. Para Freud (en su texto Fetichismo escrito en 1927), el fetiche tiene siempre una misma explicación analítica: ser un sustituto del pene. Ahora bien, es un pene muy especial, un pene que marcó la niñez de las personas analizadas y que necesita (según Freud) ser restituido y preservado, el fetiche es el sustituto del falo de la mujer (de la madre), en cuya existencia el niño pequeño creyó otrora y al cual no quiere renunciar(18). No creemos que la visión de Freud corresponda exactamente a la problemática que Molinier plantea en su obra, dado que el planteamiento de Freud se basa en la idea de que las mujeres son seres castrados (un sexo al que le falta el pene), idea que conlleva una desvalorización y/o desprecio de su cuerpo.

A nuestro parecer, Molinier no participa de este punto de vista, para el artista francés su pene (oculto o visible) tiene parecida importancia que otros órganos más femeninos . Así, observamos como el culo desnudo de Molinier ocupa, repetidamente, el espacio central de la imagen fotográfica. El orificio anal aparece visible al ojo del espectador y se muestra como el espacio abierto dispuesto para recibir el falo. El cuerpo de Molinier se convierte, de tal modo, en contenedor y contenido; su ano se transforma en vagina y oculta el pene. Es como un doble deseo de no identificarse con ningún sexo, intentando poseer lo más característico de cada uno de ellos y disfrutando de ambos. Asimismo, su actitud de valoración de una de las partes corporales más despreciadas por los hombres como algo sucio y denigrante (el ano), pone en duda el concepto de virilidad y amplia la visión de la masculinidad a partes del cuerpo y prácticas (como la sodomía) absolutamente prohibidas por las normas heterosexistas. Para Molinier el hombre puede penetrar y ser penetrado, con ello algunas de las bases de la sociedad machista y homófoba se cuestionan.

La experiencia sexual de Molinier estaba abierta tanto a las mujeres heterosexuales como a los hombres homosexuales, su vida tenía las características de un hombre bisexual travestido, al que no le importan los sexos de su partenaire : La pura sexualidad de una mujer o de un hombre en sí no me estimulan; sí, una bonita pierna, una pantorilla me estimulan enormemente. Encuentro que las piernas de una mujer o de un hombre me estimulan igualmente(19). Esta fijación con las piernas se va a ver reflejada en la enorme colección que poseía en yeso y que, asiduamente, usaba para masturbarse (la mayoría de las fotografías de su libro Le Chaman et ses Créatures están centradas en las formas que crean la yuxtaposición de múltiples piernas).

Asimismo, tendrán mucha importancia el conjunto de elementos que construyó y utilizó con el fin de darse placer: fundamentalmente consoladores. Los consoladores engarzados, a menudo, en los altos tacones de sus zapatos adquirirán toda la ambivalencia propia del hermafrodita (el largo tacón como un falo y el falo como tacón del zapato de una mujer), al tiempo, que le servían para gozar sexualmente consigo mismo. A menudo ocurría que deseaba correrme en mis medias mientras me insertaba a mí mismo un consolador (...), he gozado terriblemente(20). El consolador aparece como un elemento ambiguo que suple el natural y está cargado, asimismo, de connotaciones femeninas. El consolador para Molinier (que lo utilizó de muy diversos tamaños y formas) no es un sustituto, un elemento al cual recurrir cuando no se dispone de otro, al contrario, Molinier defendía la superioridad sexual de los objetos artificiales (que elaboraba él mismo con seda, cuero o látex). Como hemos mencionado anteriormente, si la pantorrilla y la pierna eran los miembros físicos más estimulantes para Molinier, el tacón y el consolador se convertirán en las prolongaciones estéticas de los mismos. Las inserciones anales de un consolador, mientras se masturbaba, trasvestido, mirándose al espejo serán uno de los motivos centrales de su serie Cien fotografías eróticas .

El fetichismo de Molinier no puede ser visto como el desplazamiento o la purificación de la energía sexual a través de la sublimación sino, más bien, como la actuación del deseo en y como representación. Como un símbolo de independencia sexual frente a las hipócritas normas sociales de procreación y castidad.

El carácter fetichista de sus obras va a ser reforzado por Molinier mediante el proceso fotográfico. Sus piezas crearán una especie de pequeño teatro lleno de claro-oscuros donde las formas fundamentales estarán remarcadas claramente mediante la luz, formas netas que serán puestas en evidencia por un único foco que (iluminando el espacio como en un cabaret) ordena la composición dejando en el centro la bella forma individual (la pierna, la media o el zapato) que constituye el fetiche. Fetiches, muñecas, consoladores, prótesis corporales y cuerpos travestidos conforman el subterfugio, la necrofílica metáfora del cuerpo masculino hacia su disolución.

En Pierre Molinier la representación corporal es un espacio para el exhibicionismo, un lugar para el espectáculo transformista que muestra cuerpos narcisistas preguntándose sobre su identidad. Una identidad que se intenta una y otra vez asir con múltiples ardides pero que, una y otra vez, se nos aparece inasible por su misma multiplicidad y metamorfosis. Las fotografías de Molinier son hoy en día un punto de referencia obligado para todas aquellas propuestas artísticas interesadas por la temática del sexo y del género, así como sus pretendidas perversiones son también un elemento fundamental para las teorías queer y feminista de los años ochenta y noventa.



Notas

1El título de este texto recoge la contestación del artista francés Pierre Molinier cuando fue preguntado si era homosexual. Nótese que la palabra francesa para nombrar a una mujer lesbiana es lesbienne y no lesbien. La respuesta de Molinier se podría tomar por un (otro) perverso cambio de género.

2 Foucault, M. HERCULIN BARBIN llamada ALEXINA B. Madrid. Revolución. 1985, p. 11.

3 Molinier, P. Cent photographies érotiques . París. Borderie, 1979, s/n.

4 En este sentido se puede considerar fundamental la exposición Transformer organizada por Jean-Christophe Amman en la Kunsthaller de Lucerna (Suiza) en 1974. Allí, participaron un grupo de músicos y artistas (entre los cuales estaban Urs Lüthi, Luciano Castelli, Jurgen Klauke, Pierre Molinier, Mick Jagger, David Bowie o New York Dolls) que ponían seriamente en duda las identidades sexuales y hacían aparecer con fuerza síntomas de androginia o de reivindicación de la homosexualidad.

5 Molinier, P. París, 1979. Op. cit.

6 Martin, J.H. Molinier: Peinture, photos et photomontages . París. Centre Georges Pompidou. 1979.

7 Pierre Molinier. Londres. Catálogo de la Cabinet Gallery. 1993, s/n.

8 Molinier. Burdeos. Catálogo de la Fondation Aquitanie.1979, s/n.

9 Molinier, P. Les Orphéons magiques . Burdeos. Thierry Agullo. 1979, s/n.

10 Título de una serie de obras realizadas por Pierre Molinier a finales de los años sesenta.

11 Petit, P. Molinier, une vie d´enfer . París. Jean Jacques Pauvert. 1992, p. 168.

12 Véase Chevalier, J. (editor) El Diccionario de los Símbolos . Barcelona. Herder. 1988.

13 Creó un libro titulado Le Chaman et ses Créatures , París. William Blake and Co., 1995, donde como un mago cualquiera daba vida a los más extraños y paradójicos seres.

14 Molinier, P. Lettre à un ami , escrita el 3 de Febrero de 1972 y reproducida en el periódico Liberation, París, del 20 de Octubre de 1979.

15 Kristeva, J. Historias de Amor . Madrid. Siglo XXI, 1987, p. 60.

16 Bellmer, H. Pierre Molinier . Londres, 1993. Op. cit.

17 Weeks, J. El malestar de la sexualidad . Madrid. Talasa, 1993, p. 233.

18 Freud, S. Fetichismo en Tres ensayos sobre teoría sexual . Madrid. Alianza, 1972, p. 108.

19 Declaraciones de Molinier recogidas en Pierre Molinier . Londres, 1993, Op, cit.

20 Ibidem.







El "video prometido":
Dejo el enlace porque no pude copiarlo como objeto: http://www.youtube.com/watch?v=hKZU1gOf_U8

Y para completar, una canción en homenaje al artista...

sábado, 1 de mayo de 2010

"Contrato contra-sexual" Sacado de "Manifiesto contra-sexual" de Beatriz Preciado

Voluntaria y corporalmente, yo Alias Angelita, renuncio a mi condición natural de mujer, a todo privilegio (social, económico, patrimonial) y a toda obligación (social, económica, reproductiva) derivados de mi condición sexual en el marco del sistema heterocentrado naturalizado.

Me reconozco y reconozco a los otros como cuerpos parlantes y acepto, de pleno consentimiento, no mantener relaciones sexuales naturalizantes, ni establecer relaciones sexuales fuera de contratos contra-sexuales temporales y consensuados.

Me reconozco como un productor de dildos y como transmisor y difusor de dildos sobre mi propio cuerpo y sobre cualquier otro cuerpo que firme este contrato. Renuncio de antemano a todos los privilegios y a todas las obligaciones que podrían derivarse de las desiguales posiciones de poder generadas por la re-utilización y la re-inscripción del dildo.

Me reconozco como ano y como trabajador del culo.

Renuncio a todos los lazos de filiación (maritales o parentales) que me han sido asignados por la sociedad heterocentrada, así como a los privilegios y a las obligaciones que de ellos se derivan.

Renuncio a todos mis derechos de propiedad sobre mis flujos seminales o producciones de mi útero. Reconozco mi derecho a usar mis células reproductivas únicamente en el marco de un contrato libre y consensuado, y renuncio a todos mis derechos de propiedad sobre el cuerpo parlante generado por dicho acto de reproducción.

El presente contrato es válido por una duración de un mes (renovable).

domingo, 25 de abril de 2010

Franko-B

Hablando de los límites impuestos al cuerpo... un buen ejemplo del quiebre de esos límites, de su puesta en crisis.

Franko B performance from Tim Ashton on Vimeo.

"The Lollipop Generation" Trailer by GB Jones

The Lollipop generation

Después del evento: "Narraciones orgásmicas, transgresiones corporales. Performance Postporno"


A principio de esta semana, un amigo me envió la invitación a un evento que se realizaría en la Universidad Nacional, que tenía por ahí la palabra postporno. Me entusiasmé mucho puesto que había dicho, en una entrada anterior, que en Colombia se tenía aun la idea del feminismo como la cosa aburridora de victimización de la mujer, separatista totalmente y arraigadora del binarismo tradicional. Pues bien, entré a la descripción del evento en facebook, agregué al grupo que lo estaba organizando, que por cierto tiene un blog, del cual ahora soy seguidora y dispuse mi viernes en torno a dicha actividad, eso si, con muchas reservas, puesto que, para ser sincera, amo el postporno españolete, a las personas que están ahí metidas y pues acá, con la cantidad de prejuicios y pendejadas que nos quedan ahí bien metidas en la cabeza por ser el país del "sagrado corazón de Jesús", las posibilidades de que se desarrollara una cosa interesante (pensaba), eran pocas.

Bien, fui entonces el viernes de esta semana a la Nacional, con un par de amigos a los que les interesa la cosa, y oh! sorpresa, no iniciaba un performance sino una conferencia. La conferencia era sobre pornografía, titulada "¿Y qué con las feministas y el porno?" y entre ésta y el performance eran tres horas aproximadamente. Bien, debo decir al respecto que como no nos esperábamos tal cosa, nos pareció que lo lógico era avisar que había conferencia y después performance, igual, nos dimos cuenta después que al parecer, había un ciclo de conferencias durante toda la semana y pues bien, nosotros eramos los que no teníamos ni idea de que el performance hacía parte de la cosa. Finalmente dijimos que la conferencia, que más bien diría que era una ponencia, era realmente necesaria en un marco como el colombiano. Necesaria porque como ya dije, acá la idea del feminismo es la de la "histérica" odia hombres, activista anti-pipís, y pues esta nueva onda de los feminismos y la entrada de la teoría queer al espectro a considerar, fue un logro realmente. De Florence Thomas a estas chicas de la Nacional hay una diferencia bárbara, o bueno, espero que la haya.

Presentaron entonces, como primera medida, la oposición entre las feministas anti-pornografía y las feministas pro-pornografía. Las anti-pornógrafas ponían sobre la mesa que la pronografía creaba la figura de la mujer, es decir, creaba un estereotipo que las mujeres debían seguir y que perpetuaba el poder masculino, así como el incremento de la violencia hacia la mujer por parte de los hombres, de los que también se creaba una figura determinada dentro de lo pornográfico. Por otra parte, las feministas pro-pornografía, ponen la pornografía como un trabajo cualquiera, tanto como la prostitución, el problema no está en la pornografía sino en ciertas cosas que giran en torno a la misma, como el problema de los salarios y demás, en lo que estarán en concordancia con las anti-pornógrafas. Este es un breve y arbitrario resumen de lo que se dijo en torno al tema, pero, para ver un poco más de la cosa, subiré pronto el video de la actividad.

Se puso entonces el panorama del debate sobre la pornografía en el feminismo, para dar paso al post-porno, a la crítica a las imágenes pornográficas desde la pornografía misma, para hablar de una nueva mirada sobre la pornografía que tiene la posibilidad de subvertir los discursos tradicionales sobre el cuerpo y que abre posibilidades de nuevos ámbitos desde donde se pueden construir nuevos horizontes para el deseo.

Con esto puesto sobre la mesa, vimos entonces el performance por el que habíamos asistido al evento. Quisiera decir, como primera medida, que agradezco infinitamente que ésto haya llegado a Colombia, ya era hora, era justo y necesario que tuviésemos un espacio para olvidar que somos "anacrolombia", que acá todo se gesta cien años después que en otros lugares... bien, sabemos que se demoró, pero no tanto como hubiese podido suceder, más con un tema como éste.

En torno al performance, que se que con esa etiqueta de post-porno desde teoría de post-género es el primero en Colombia, tengo varias cosas que decir... Primero, punto a favor de la cuestión, las personas que participaron del panel, de la puesta teórica, fueron las mismas que participaron del performance, por ende, me parece clarísimo alabar el compromiso de lo teórico con lo práctico, en un tema que se refiere precisamente al cuerpo y que por ende, si no se presenta en el cuerpo de quien lo teoriza, pierde el sentido. Segundo, como nos encanta cargar de significado las cosas, el hecho de que se hubiese desarrollado en el edificio de derecho de la nacional, nos permite el interpretar de varias formas el espacio de la actividad. Tercero, tengo varias cuestiones a tratar respecto al desenvolvimiento de la cuestión, las cuales vendrán a continuación.

Claramente noté similitudes, muchas de hecho, en torno a lo que realiza Diana Pornoterrorista, la españoleta, y lo que hicieron en la nacional, cosas como la lectura de "porno-textos" si pudiesemos ponerles etiqueta, como el uso del video y de la voz en off. Aún así, me pareció precisamente que si ella es uno de los referentes, entonces uno debe llevar la cosa más allá de una repetición de lo que ya hizo ella, una repetición que seguramente no tendrá la calidad de los performances hechos por las pornoterroristas, por un lado por la cantidad de tiempo que llevan en la cosa, por otro lado, porque tienen un espacio que les ha permitido romper bastantes límites, por ejemplo, hablando del trabajo de Diana, los límites que pone la corrección política respecto a algo como la violencia y el sexo. No quisiera entrar ahora a hablar del trabajo de ella, pero si quería poner como punto que si uno quiere meterse en la onda de lo que otros ya están haciendo, entonces hay que imprimirle algo que permita que la cosa tenga nuevas posibilidades, no que gire en torno a las mismas cosas, cual círculo vicioso.

Por otra parte esperaba más, en cuanto a lo performático, es decir... creo que en este tipo de performances, que tienen como base teórica el hablar sobre el cuerpo, sobre los límites impuestos socialmente hacia el mismo, y que hablan sobre la apertura de nuevas posibilidades corporales, entonces, ahí si que espero que haya una total consciencia de las cosas que se ponen en escena. Que si digo que los límites impuestos son por ejemplo la prohibición de la masturbación en público yo me masturbe y que me vean masturbándome, no que medio me toque y que eso parezca la cosa. Que si quiero hablar de roles, de sado-masoquismo, entonces que si voy a pegar, pegue en serio, o por lo menos, que lo haga notar de esa forma. Que si hablo de fluidos pueda verlos, pueda olerlos, que se me ponga como espectador realmente a compartir esa experiencia límite del cuerpo, que se me invite a eso.

De las tres personas que participaron, y esto lo digo de forma tremendamente obtusa, cegada claramente por el gusto, tal vez el chico que participó de la cosa me pareció el más convincente, es decir, el que seguramente estaba teniendo una experiencia diferente respecto a su cuerpo en ese espacio. Lo digo porque lo que hizo, amarrarse un lazo a la cintura y con ese mismo acomodar su pene de forma que no se viera, fue un gesto fuerte, detonante de sensaciones, reflexiones y demás... y más allá de eso, claramente se puso a sí mismo en esa experiencia límite de "castración" simbólica.

Así mismo, creo que faltó trabajo entre el video y el performance. Las imágenes mostradas en el video, de estados límites del cuerpo, tal vez pareciese pedir imágenes más fuertes dentro del performance, acorde a los referentes visuales mostrados.

Este tipo de críticas las hago puesto que quisiera ver más de ésto y más seguido. Porque creo que la única forma de que la cosa funcione como espacio político realmente significante, es dando precisamente la posibilidad de que desde el inicio, uno pueda realmente dar cuenta de que el cuerpo es tan maleable como se quiera y que el cuerpo es un espacio que podemos apropiarnos en ese ejercicio de poner a prueba los límites (tanto físicos como constructivos) que le han sido impuestos por el sistema, y eso, sería maravilloso verlo.

domingo, 18 de abril de 2010

Conferencia: Beatriz Preciado en Murcia 2009

Para neutralizar la conferencia a la que asistí el lunes de esta semana en la Universidad Nacional, pongo hoy, fin de la semana, una conferencia de Beatriz Preciado en Murcia, en el 2009. Haré ciertos comentarios, respecto a lo que dice Beatriz, a manera de anotaciones o preguntas. A continuación entonces, la conferencia.



















Después de asistir virtualmente a la conferencia de Beatriz Preciado (haciendo uso de las maravillas de la red, como este tipo de asistencias fuera de tiempo), quisiera hablar de algo que me parece importantísimo, el cuerpo como lugar de posibilidades o potencialidades subversivas, precisamente porque este es el lugar en donde, desde el siglo XVIII y XIX, se inscribren los discursos de poder. El cuerpo, sus representaciones, sus acciones, sus construcciones, dan cuenta de ello.

Durante la conferencia, Beatriz hace una introducción al campo teórico en el que ella trabaja, un campo teórico que recoge aquéllos feminismos que se encontrarán en los 80's con el trabajo de Foucault, con el que se desconfigurará la noción de la mujer, naturalizada, en esa dicotomía constante con el hombre, bastante esencialista, para dar paso a una crítica a los sujetos, una crítica de construcción de identidad, que está ligada precisamente con el campo de Beatriz Preciado, el de la teoría queer. Esta desconfiguración se da para todas aquéllas dicotomías que han pretendido establecer dichos discursos de poder homogeneizantes y por tanto patologizantes, respecto a aquéllo que se considera cuerpo normal, el que responde a esos discursos, y el cuerpo abyecto, el que debe desaparecer puesto que no responde a los mismos. El propósito entonces es habilitar un campo crítico en el que se reflexiona respecto a la construcción de identidades, identidades sexuales, de género, por ejemplo...

El entendimiento de la identidad como una construcción totalizante, y la posibilidad de derribar dicha construcción y posibilitarse un campo maleable, transitable, transformable, sin necesidad de categorizaciones permanentes, es a lo que le apunta una teoría que está lejos de la unilateralidad, la universalización homogeneizante, la categorización, la jerarquización, una teoría que le apunta a jugar con esas categorías que nos habían presentado como inamovibles y naturales y las posibilidades políticas de lo mismo, si entendemos precisamente, como se dijo con anterioridad, que el lugar en donde se concentra el poder es el cuerpo, sea en una sociedad disciplinaria, como la descrita por Foucault, a través de la confinación del cuerpo a ciertos dispositivos arquitectónicos, o sea en una sociedad de control, como la nuestra, a través de otros dispositivos como la información y lo farmaceútico.

Precisamente, en torno a ésto quisiera decir lo siguiente. Si el sistema heteronormativo, cargado de códigos indentitarios, respecto al género y a la sexualidad, códigos que se encargan de categorizaciones jerarquizantes, son los códigos que se ven en crisis con la visibilización y teorización respecto a otras formas de ver el género y la sexualidad, me parece más que paradójico, tremendamente complejo que a pesar de todas esas cosas que teóricamente están puestas a disposición, respecto a deconstrucción de la identidad y de reflexión respecto a la forma en la que se ha ejercido control sobre nuestros cuerpos, aquéllos cuerpos que antes eran considerados abyectos, por ejemplo, los maricas y las areperas, terminen haciendo parte de de la norma, terminen generando otras normas, en pocas palabras, más control sobre los cuerpos.

Por ejemplo, la división de los maricas en "hombres" y "locas", la re-afirmación de muchos maricas de "soy hombre" y por eso ellos son "activos", son los que dan por el culo, ni por el carajo se dejan dar, a las locas, las pasivas les corresponde eso; así como en las areperas las masculinizadas, que repiten toda la construcción de hombre tradicional normativo, así como el odio de las mismas por cualquier cosa "fálica" o que se parezca a un pene, el odio a los hombres, la propia segregación, los grupos que son enteramente lésbicos o maricas porque les dan asco los penes o las vaginas y l@s que les gustan igualmente, así como el odio entre maricas y areperas, así como la cosa de "una parte femenina" y otra "parte masculina" en una pareja, porque esa se supone que es la construcción "natural" de la misma, así como esa visión de pareja normativa que no da espacio para la reflexión respecto a otras formas de relaciones emocionales en las que se puedan pensar los límites y franquearlos... Y es aquí en dónde me interesa hacer un "pare", en esta normativización de lo que antes era abyecto, como medio para incluirlo en el sistema de control.

martes, 13 de abril de 2010

"El punto y el código analógico" Conferencia en la Universidad Nacional de Colombia

Ayer asistí, en la Universidad Nacional, a una conferencia que denominaron "sobre arte mediático". Fue una charla en gran medida desarrollada con correspondencias en las artes, que tenía como tesis fundamental hablar de las posibilidades de lo análogo, de su historia, y de su pertinencia en un mundo digitalizado.

Entré, la verdad, a la expectativa de encontrarme con una charla que tratara de las posibilidades de lo digital, paralelo a lo análogo(en el inicio el profesor Schaeffner dijo que un artista en la contemporaneidad no podía pasar por encima de lo digital), que no disociara y jerarquizara lo análogo sobre lo digital, que no le concediera nuevamente a cosas como el LP un aura del que ya nos habíamos desembarazado, pero me encontré precisamente con eso. Wofgang Schaeffner, el ponente invitado, de la Universidad de Buenos Aires, alemán el sujeto, hizo una "genealogía" de lo analógico, del código de lo mismo, iniciando con un paralelo entre lo geométrico y lo numérico, entendiendo lo numérico como correspondiente a lo digital y lo geométrico como correspondiente a lo análogo. La cosa, a mi parecer, inició bien, digamos que aquélla genealogía arrojaba datos maravillosos como la noción de punto como signo vacío, correspondiente al cero, que hubiese dado muchísimo para hablar (no sucedió), así como la noción de construcción de imágenes, tanto en lo análogo como en lo digital, a través de códigos (que también hubiese sido bien interesante para discutir).

La cosa es que la charla empezó a direccionarse sencillamente hacia eso, hacia dicha genealogía, que si bien era interesante, desperdició todo el potencial de asociación con lo digital (sobre eso era la charla supuestamente), cuando nos encontramos con que la discusión de los ponentes se tornó en una oda a lo análogo y una "diatriba" a lo digital; dijeron en un momento que lo análogo tenía una referencia al mundo, por ejemplo en la fotografía (ya Walter Benjamin nos había dicho que la fotografía necesitaba un texto que la acompañase puesto que por sí sola no nos contextualizaba, diría yo que en esa medida es un singo vacío), mientras que lo digital no(que necesitaba una contextualización, es decir, a mi parecer la fotografía digital como signo vacío no se opone a la fotografía análoga como signo vacío), y respecto a lo mismo, que una fotografía análoga se podía ampliar infinitamente debido a que estaba compuesta por elementos continuos (mentira, cuando uno amplía la fotografía empieza a verse el grano), mientras que una fotografía digital se pixelaba, esta compuesta por elementos discretos... Hablaron de lo análogo como sistema estable, de los siglos que duró su uso, y que lo digital era un sistema inestable que hipotéticamente iba a desaparecer, para poder dar paso a nuevos sistemas analógicos.

En una intervención del "público", se dijo precisamente que se estaba poniendo a lo análogo desde una visión "romántica", totalmente de acuerdo, a lo que yo agregaría, una visión romántica que de antemano corta todas las posibilidades no sólo de una comunión entre los dos medios, sino una comprensión de los mismos, sin jerarquización, que hubiese permitido hablar de las implicaciones de un cambio de sistema de producción, almacenamiento y difusión de información (sean textos, imágenes, sonidos), como es el paso de lo análogo a lo digital, que implica una comprensión del mundo distinta, una forma de pensar el conocimiento no en términos lineales sino de red, o por ejemplo hablar de esos códigos con los que se producen las imágenes, tanto en un medio como en el otro, al igual que nuestra recepción de las mismas, a través de códigos, precisamente de sistemas aprendidos, no dados, que nos permiten una desnaturalización de la cosa.

Otra de las cosas sorprendentes, o que me pareció sorprendente, y con esto quisiera concluir, es el que una charla sobre arte mediático no tuviera en cuenta una cantidad de referencias tanto filosóficas como artísticas que hablan sobre la cosa, en la actualidad;dentro de todo me quedé con la sensación de haber asistido a una conferencia tremendamente ortodoxa, en donde se ve como proyecto la interdisciplinariedad, la permeabilidad de los medios digitales al arte, cuando estamos en el siglo XXI y tenemos aquí al lado, en Manizales, el Festival de la Imagen.

lunes, 12 de abril de 2010

En facebook: Los diez mandamientos de la ley de las putas

TABLA DE LOS DIEZ MANDAMIENTOS DE LA LEY DE LAS PUTAS

10 Motivos para ser puta y muy puta:

1- El sexo es placer y hemos decidido que nos gusta hacerlo cuando queremos y como queremos. Como dijo Olympe de Gouges el cuerpo de una mujer le pertenece a ella y solo a ella. A nosotras nos pertenece y lo utilizamos para nuestro placer y como nos da la gana.

2- El dinero nos enriquece y nos hace más libres que cuando somos pobres. El sexo y el dinero son dos bienes vetados a las mujeres. Nosotras no respetamos vetos de género. Nos gusta el sexo y el dinero y nuestro cuerpo nos pertenece como dijo Olympe de Gouges.

3- Porque es más sano cobrar por sexo al patriarcado que regalar tu cuerpo y que encima te consideren puta. Nosotras somos putas, nos gusta y nos da la gana ser putas, y no aceptamos el estigma ni las persecuciones de género. Las gratuitas tienen un millón de problemas, pues les han dicho que puta = mala y se lo han creído como tontas.

4- Porque al contrario que muchas putas gratuitas que regalan su cuerpo al patriarcado, nosotras no pedimos que las corran a palos a ellas o sus clientes, que se ahorran la cuota. Y eso que nos quitan trabajo con esa competencia desleal. Sin embargo, sabemos que la mayoría de putas gratuitas aprecia a sus hermanas remuneradas. A pesar de la mala imagen de misoginia que dan esa minoría de putas gratuitas que odian a las que cobramos y que conspiran a nuestra espalda como Judas Iscariote, nosotras, al contrario que ellas, somos tolerantes y no pediremos que las persigan como ratas miserables.

5- Cobrar por sexo despierta envidia de mucha mujer machista con el síndrome de Bernarda Alba. Solo por joder al machismo femenino de tanta talibana merece la pena cobrar, pagar o disponer de tu cuerpo para tu beneficio. Como dijo Olympe de Gouges el cuerpo de una mujer le pertenece a ella nada más. Nosotras sabemos que hacer con él, y a quien le moleste que se joooodaaaa.

6- Porque las mujeres listas le sacan la pasta al patriarcado hasta por dar los buenos días. Si nos pagan es porque lo merecemos. Sino fuera así no nos quedaría más remedio que regalar nuestros cuerpos para la cosificación gratuita como leeeerdaaasss. Tenemos derecho a ser unas lerdas, pero no a todas nos apetece.

7- Porque la reinserción de putas suele ser una estafa patriarcal que a quien beneficia es a esas parásitas abolicionistas que han hecho del género su fuente de ingresos de las subvenciones. El dinero de las subvenciones: para pobres y necesitados; no para ricas estereotipadas que odian a otras mujeres que no son tan sectarias y previsibles como ellas. Nosotras no nos reinsertaremos para ser unas pusilánimes patriarcales y chorizas que viven a costa del dinero destinado a hacer justicia social.

8- Porque el mundo ha estado lleno de “feministas de la dignidad”que han abolido de forma tiránica la sexualidad femenina y el puterío. Franco, por ejemplo. Por eso las bernardas son beligerantes con las putas, al fin y al cabo, son un producto patriarcal. El triunfo del machismo. Para qué queremos que nos persigan los nazis, fachas, religiosos y otros degenerados, si ya tenemos a sus mujeres haciendo el trabajo sucio y encima llevándose el dinero destinado a los necesitados.

9- Porque mucha abolicionista es bollera reprimida que odia la heterosexualidad de sus colegas de género. Las putas también somos bolleras y libres, no como estas cagabandurrias reprimidas que necesitan agujeros donde esconderse como cucarachas cuando ven algo de luz. Putas lesbianas, fuera del armario: Enseñemos a las cagabandurrias el camino de la luz y el respeto a la pluralidad sexual femenina.

Y 10- Porque no hay nada más bonito ni más libre que el derecho a decidir, conquista histórica aún no lograda para la mujer. El patriarcado ha elaborado mil leyes proteccionistas destinadas a decidir por nosotras y nos han dado por el culo durante siglos. No aceptaremos políticas vaginistas de ninguna Judas Iscariote destinadas a mimetizar las persecuciones patriarcales.

Como dijo Olympe de Gouges el cuerpo de una mujer pertenece a ella exclusivamente. Ni a otros hombres, ni a otras mujeres.

Firmado
Bea Espejo
Autora de Manifiesto Puta e integrante del movimiento de putastransmaricasbollerasnegras

Sacado de: Post Op: http://postporno.blogspot.com/?zx=855e36ad33929010









Sobre ciberfeminismo


He recorrido "incansablemente" varias páginas denominadas, categorizadas, como ciberfeministas y realmente me siento de cierta forma agotada "espectativamente", no se si hay que buscar muchísimo en realidad para encontrar aquéllos proyectos en torno a la red, que tal vez sean interesantes, pero por ahora, en mi búsqueda, no he encontrado mucho. Desde los 90's se abre el espacio de trabajo en la red y hoy, veinte años después, siento que es un espacio "desperdiciado".

Desperdiciado porque varias de las características que encuentro en un medio como internet es la posibilidad de difusión, de que lo que uno haga llegue a más personas, que además se puede problematizar dentro del medio la expansión de los cuerpos, la expansión de posibilidades en cuanto a las narrativas, el link por ejemplo, las posibilidades de interacción, la reflexión sobre las identidades, las nuevas posibilidades espaciales y temporales, las herramientas de archivo, de difusión y producción de información, la modificación de imágenes, el "hackeo"...

Si bien en cuanto a disfusión de información, por ejemplo respecto a teorías sobre feminismos, la web ha funcionado como un medio que permite el acceso a las mismas, de hecho me he encontrado con varias páginas que funcionan precisamente como archivo teórico o como archivo de artistas que están consideradas dentro del ciberfeminismo. En este sentido entonces es posible encontrarse con una cantidad de sitios web que se han puesto en la tarea de realizar dicho almacenamiento de información que es bien importante e interesante, tal vez podríamos decir que la actividad ciberfeminista actual está en gran medida, dedicada a este tópico.

Por otra parte tenemos los blogs, que se han convertido, por lo menos en ámbitos como el español, en una herramienta fuertísima de encuentro de las feministas que están trabajando ahora en temas como lo post-genérico y el post-porno, pero nuevamente funcionan como archivo y como difusión de información, en donde se usa internet como esto pero no se problematizan aquéllos fenómenos propios de la web respecto a la construcción y deconstrucción de sujetos y de sus cuerpos e identidades, ni tampoco sobre la incidencia de la misma en la construcción de nuevos parámetros de deseo.

Aunque el trabajo en internet no sea novedoso y que de hecho, haya pasado ya bastante tiempo desde el inicio de los proyectos de artistas en la web, pienso que es un espacio aún inexplorado, con una infinidad de posibilidades de reflexión y producción en torno al mismo, primero porque nos ofrece cada día herramientas diferentes de comunicación, formas diferentes de difusión de información, nuevas posibilidades de construcción de "identidades", nuevas formas de interacción y en general, la constante actualización de medios que si bien hacen parte de sistemas de control, están ahí potencialmente como medios de subversión.

martes, 30 de marzo de 2010

"La verdad sobre el ciberfeminismo" Cornelia Sollfrank











La pregunta "¿Qué es el Ciberfeminismo?" es, definitivamente, la que más a menudo me hacen. Todos los que se enfrentan con el término por primera vez buscan una respuesta. Sin embargo incluso después de varios años de reflexionar sobre la cuestión, puede pasar, que simplemente no tengas una contestación definida, o que tengas que hacerte la pregunta repetidas veces, o quizá tienes la respuesta y, simplemente, no quieres darla (!?).

La Primera Internacional Ciberfeminista que tuvo lugar en Kassel, Alemania, en septiembre de 1997, acordó no definir el término. En su lugar, escribimos las 100 Anti-Tesis. Estas 100 anti-definiciones definen claramente lo que NO es el Ciberfeminismo. Aquí tienes una pequeña selección:
-el Ciberfeminismo no es un -istmo- -el Ciberfeminismo no es un arma arrojadiza --el Ciberfeminismo no es un antojo femenino --Cyberfeminismus ist keine kunst --el Ciberfeminismo no es una película de miedo --el Ciberfeminismo no es una ideología --Cyberfeminisme n'est pas une pipe --el Ciberfeminismo no lo constituye una sola mujer.
No obstante, incluso después de haber leído las 100 Anti-Tesis, puede que sigas sintiéndote insatisfecho en relación a la pregunta del comienzo.

En nuestra época, cuando buscas una información tiene sentido hacer una búsqueda en Internet. Si realizas esta exploración desde los portales más populares encontrarás, aproximadamente, unos 500 enlaces sobre Ciberfeminismo. Hallarás manifiestos, textos, biografías individuales y proyectos artísticos. Podrás encontrar proclamaciones eufóricas, conceptos utópicos, pero tan bien podrás encontrar críticas sobre conceptos y teorías ciberfeministas. Considero muy recomendable el desarrollo de esta búsqueda, dado que se obtiene una buena perspectiva de la gran variedad de información que subyace en la red sobre este término, y realmente puede ayudarte a comprender los escritos y pensamientos fundamentales sobre el Ciberfeminismo. Muchas mujeres (y tan bien algunos hombres) que con frecuencia ni se conocen ni conocen sus trabajos respectivos, se han unido bajo este paraguas, contribuyendo así a construir la historia del Ciberfeminismo, y al mismo tiempo haciendo comprensible el hecho de que cada uno entienda de forma distinta el concepto.

Uno de los enlaces que con seguridad encontrarás en tu búsqueda es el de Old Boys Network, (www.obn.org) web de la organización internacional ciberfeminista. OBN es un proyecto para la red que comencé a desarrollar junto con otras dos mujeres en 1997. Desde entonces ha crecido y cambiado mucho pero, si te interesa, puedes encontrar más información sobre las Old Boys Network en nuestro site. En términos generales, podríamos decir que OBN también se articula alrededor de la pregunta primera: "¿Qué es el Ciberfeminismo?". Si lo que estás buscando son respuestas rápidas podrías echar un vistazo a la FAQ de nuestra página web. FAQ significa Frequently Asked Questions (preguntas más frecuentes) y es un archivo con formato de preguntas y respuestas. Muchas páginas web utilizan una lista FAQ que compilan la información sobre determinados temas y eliminan la necesidad de dar respuestas personalizadas a las dudas y preguntas. La sección FAQ de OBN contiene respuestas diferentes e incluso contradictorias, ya que han sido formuladas de manera independiente por las diferentes integrantes de OBN. A continuación tienes algunos ejemplos:

"El ciberfeminismo es...

--un feminismo, por supuesto--enfocado al medio digital.
--un vehículo de discusión de ciertos métodos en teoría, arte y política.
--la versión actualizada del feminismo dedicada a una nueva distribución política que se alza gracias a una nueva cultura global y a la sociedad multimedia.
--un nuevo producto y su estrategia de marketing al mismo tiempo.
--mucho más que cualquier otro feminismo, unido al diseño y la estética, en el nuevo orden mundial del sistema pancapitalista que está por llegar." (Fin de la cita)

Yvone Volkart, crítica y teórica del arte suiza, y también miembro de OBN, afirma que el Ciberfeminismo es, de hecho, un MITO. En la charla introductoria a la siguiente Internacional Ciberfeminista, ella declaró: "Un mito es una historia de origen inidentificable. Un mito se basa en una historia central relatada una y otra vez con distintas variaciones. Estas características hacen que se ajuste perfectamente a las corrientes y necesidades postmodernas. Un mito niega la primacía de UNA historia identificada como UNICA verdad, [¡Llegados a este punto os habréis dado cuenta del carácter irónico del título de mi lectura!] y esto implica la necesidad de leer entre líneas y considerar las diferencias existentes entre las distintas historias. Pero hablar de Ciberfeminismo como mito, no implica mitificarlo, sólo admitir que el Ciberfeminismo existe únicamente desde la pluralidad." (Fin de cita)

Aunque estoy de acuerdo con Yvonne en su apreciación de que no existe sólo UNA historia y UNA verdad, paradójicamente, llegados a este punto quisiera hacer un experimento y tratar de escribir una pequeña historia del Ciberfeminismo. La invención del Ciberfeminismo data de 1992. De manera independiente tanto la teórica cultural inglesa Sadie Plant como el grupo de artistas australianas VNS Matrix comenzaron a usar el término. Éste resultó de la simple fusión de "ciberespacio" y "feminismo". Es interesante destacar la apuesta que se hizo a favor del prefijo "ciber" y no "tecno" o "virtual" como indicativo de algo novedoso. "Ciber" deriva realmente de la palabra cibernética. Norbert Wiener, fundador de la cibernética, basó sus teorías en la suposición de que existe una analogía entre los sistemas orgánicos y tecnológicos regulados, que transmiten y procesan la información. A mediados de los ochenta, el autor de ciencia-ficción William Gibson agregó otro significado más al original en su trilogía ciberpunk. Él creó el ciberespacio, el mundo virtual de los trabajos electrónicos en red, un espacio etéreo de alucinación colectiva. En el ciberespacio el cuerpo se desvanece existiendo sólo como flujo corporal. Esta visión indica claramente una fantasía holística y quizá incluso sexista, puesto que las mujeres son mayormente consideradas como mujeres-robot (fembots) y ciber-niñas (cyberbabes). A partir de estas ideas sexistas inherentes al mundo cibernético, la adhesión a éste del feminismo supone un giro irónico y ofrece espacios de interpretaciones alternativas sobre lo que el ciberespacio podría ser.

Por otra parte, crear el "ciber"feminismo fue una acertada idea de marketing. Las novelas de Gibson habían supuesto un gran hito, y el prefijo ciber se usaba en todo tipo de combinaciones, posibles e imposibles, como: cibercuerpo, cibersexo, ciberdinero, cibercomida, ciberporquería, y así sucesivamente. Se inició una nueva era, un tiempo en el que todo el mundo podía librarse de los problemas materiales, a saber, del cuerpo, (libre de dolor, sexo, deseo...). Unir estos conceptos al feminismo puede parecer contradictorio ya que, al menos hasta los 80 cuando las categorías de hombre/mujer fueron deconstruidas o ampliadas por la introducción del "género", el feminismo estaba claramente relacionado con la identidad "natural" y psíquica de los cuerpos (hombre / mujer). Y el feminismo aún se identificaba en gran medida con la "vieja escuela feminista" -especialmente con los tan populares esfuerzos asociados con, por ejemplo, los movimientos de liberación de la mujer de la década de los 70-. Estos movimientos típicamente enfatizados en su concepción ideológica e intencional de la política, se expresaban en términos de "hombre" y "mujer", con frecuencia tomaban formas separatistas y tecnofóbicas, asumían un alto nivel moral en sus esfuerzos por compensar la discriminación social y la victimización de la mujer, y ambicionaban lograr objetivos claramente definidos (reformas legislativas, etc.)

Las formas más características de feminismo que emergieron a mediados de los ochenta y noventa, y que en su mayor parte surgieron en la vida académica, fueron más teóricas que la retórica política del feminismo de los setenta; este cambio hizo que fuera necesario un pensamiento más profundo y que se dieran menos instrucciones de acción política. Mediante la simple y feliz unión del hito ciber al término feminismo, en los años 90, se volvió a generar un inmenso potencial. El sinónimo para una irreflejada comprensión eufórica de las nuevas tecnologías, que definitivamente asume el término "ciber", dio una nueva vida al debate sobre género y feminismo --e hizo que se vendiera de nuevo.


Volviendo a la historia. Aunque las VNS Matrix y Sadie Plant, sugirieron el término en el mismo año, sus acercamientos se realizaron desde perspectivas diferentes. Plant, asocia el término a la relación entre mujer y tecnología, que describe como íntima y subversiva. Para ella el Ciberfeminismo es la "respuesta teórica al hecho de que cada vez más mujeres aporten su innovador impulso dentro del arte electrónico y las tecnologías virtuales."

En su último libro "Ceros y Unos", Plant expone completamente esta respuesta teórica. Su premisa básica es que el significado femenino va unido al de digitalización de la sociedad. La extensión de lo no-lineal, lo descentralizado, y las estructuras no jerarquizadas, juegan un papel central. Plant reconoce este hecho como el retorno del "principio femenino". Pero este proceso no resulta de la intervención política o de cualquier otra, sino que sucede automáticamente, sin ningún esfuerzo. Realizar esta afirmación confiere poder y creatividad a las nuevas tecnologías, a sus características inherentes y a la constelación de la que provienen

Plant esboza un modelo utópico, y lo reclama como realidad. Lo femenino y la sociedad digital son su inspiración, y los une en un camino del que ninguno pueda escapar jamás. Lo que quiso ser una utopía positiva, motiva un sentimiento de intranquilidad por su inmanente inutilidad. Para su argumentación, Plant emplea ideas de Irigaray sobre la simbolización femenina; caminos tomados tradicionalmente por la historiografía (producción de héroes/heroínas e identificación con figuras como la de Ada Lovelace); el concepto freudiano de la mujer tejiendo simbolizando la carencia del pene; y la universalidad de la máquina de Turing que se compara con el mimetismo femenino. Aparentemente no deja ninguna cuestión sin respuesta.

Ahora, me gustaría proponer otro experimento, el de leer a Plant como si ella hubiera realizado estas afirmaciones de una manera irónica, esto le devolvería poder subversivo a su rígido concepto. Desafortunadamente, sus afirmaciones no tomaron este cariz.

El acercamiento de los ancestros artísticos del ciberfeminismo, VNS Matrix, es totalmente distinto. Aunque participan de la afirmación que hace Plant de que la sociedad digital es una feminización, si embargo, sus manifestaciones poéticas desde y sobre el cuerpo femenino siempre estuvieron acompañadas de un guiño y un codazo. Además, sus esfuerzos más literales por contaminar de sangre, limo, coño y locura la tecnología fueron bastante confusos como para deslucir el asentado mito de que la "tecnología" es sólo "cosa de hombres".

Quisiera terminar mi historia aquí, en la gran rechazada Donna Haraway que en los ochenta escribió el fundamental Manifiesto para Cyborg. Su cyborg, símbolo de un futuro después del género, es hoy considerado por muchos como el verdadero punto de partida del pensamiento ciberfeminista. Sin embargo, Haraway nunca utilizó el término Ciberfeminismo ni lo reclamo como suyo.

Así, con esta breve historia, es posible ver cómo las creadoras del término Ciberfeminismo, lo utilizan de maneras muy divergentes. Más allá de estas diferencias en los orígenes -las ideas sobre "lo femenino" y la relación construida entre la mujer y la tecnología- hay, todavía, otras muchas diferencias: las formas en que el término es utilizado por la nueva "generación" de ciberfeministas -que usan la expresión de maneras idiosincrásicas para referirse a proyectos, ideas, movimientos, ideales, actitudes y actividades heterogéneos. De manera que, en un breve espacio de tiempo, el término Ciberfeminismo ha sido apropiado de maneras muy originales.

El Ciberfeminismo está comenzando a aparecer con cierta frecuencia en el contexto artístico, político y de la ciencia. Su propósito más claro sugiere una demanda o estrategia política. Pero también puede ser que señale un método artístico. ¿Quizá el Ciberfeminismo convierte la práctica artística en práctica políticamente efectiva, o, tal vez sugiere los métodos artísticos como política? ¿Qué significa "política" en este contexto?

Tal como señalé antes, hay una clara distinción respecto a la política feminista de los setenta. Los esfuerzos feministas posteriores de los ochenta y noventa ya adoptaron formas más diferenciadas y menos abiertas, que negaron muy a menudo algunas de las premisas básicas de sus precursores. Y todos estos feminismos diferentes y diversos coexisten hoy en día unos al lado de otros. Éste es el contexto donde el Ciberfeminismo surge -al respecto, no sorprende en absoluto que las ideas sobre lo femenino y sus relaciones con la tecnología y la política deban ser extremadamente divergentes-.

El prefijo "ciber" se usa, por supuesto, como tentativa lingüística para distinguir estas teorías y prácticas de aquellas primeras y segundas oleadas de "feminismos" -con mayor o menor éxito, dependiendo de los contextos-. Sin embargo, como otro campo entre estos extremos, tiene éxito, no obstante, en establecer un nuevo marco de referencia *por su misma existencia*. Y tan heterogéneos son los Ciberfeminismos que fácilmente uno sólo puede argumentar que la construcción del término no consiste en prefijar al sustantivo "feminismo" con "ciber" sino más bien lo contrario: "ciber" puede ser la palabra principal y "feminismo" el sufijo que la modifica.

En este caso, las primeras preguntas pudieron implicar cómo "lo ciber" en adición a lo "femenino" relacionan ambas palabras tanto a las más viejas preguntas como a las más nuevas tecnologías. Así, una feliz y fructífera confusión predomina -animando a activistas, artistas y teóricos a cambiar constantemente sus discursos, a formular otros nuevos, a implementar los Ciberfeminismos para ellos y para sus intereses, y, por supuesto, a discutir estas preguntas e ideas. No es que las condiciones sociales reales ya no necesiten al feminismo; sino que unas más complejas estructuras de pensamiento y unas constelaciones más móviles de poder hacen más difícil de identificar y alcanzar, en una escala de masas, acercamientos políticos concretos.

Estos nuevos puntos de partida -diferentes de sus precursores y de cada uno de ellos mismos también- requieren nuevas formas de acción. No importa si los métodos toman formas políticas, artísticas o filosóficas, por la simple razón de que la política puede tomar formas artísticas y el arte formas políticas, etc. Lo qué *es* importante es una referencia común en las relaciones y alianzas que constantemente son formadas, puesto que el Ciberfeminismo no se expresa a sí mismo en singular, en acercamientos individuales, sino en las diferencias y los espacios intermedios.

En una cultura en la que la acumulación y el avance de las tecnologías se expresa continuamente en términos de liberación de la naturaleza, hay ciertas tendencias básicas que debemos reconocer: las nuevas formas de sujeto-constitución, la nueva distribución de competencias de acuerdo con las nuevas tecnologías, las nuevas infiltraciones de las configuraciones del poder y las nuevas formas de discurso que se han establecido. En los campos donde estos fenómenos coexisten y son coextensivos el Ciberfeminismo funciona como un tiempo de unificación. Este hecho crea el mito de una identidad política sin forzar a nadie a luchar por ella.

Llegados a este punto, me gustaría citar al artista Joseph Beuys, que explicando las estrategias de su proyecto " Buro fur direkte Demokratie" (oficina de democracia directa) dijo una vez: "para mí, tenía la misma importancia colgar cualquier término en el muro; las personas simplemente tenían que encontrar el término que les interesara. Entonces este término podría funcionar como punto de acceso a la problemática actual." (Fin de la cita). Opino que el término Ciberfeminismo es perfecto, en la medida en que toma esa función. Usar el término es parte de la estrategia.

Como consecuencia, el Ciberfeminismo se identifica tanto con estrategias políticas como con métodos artísticos- y está muy bien. Crea tu propio Ciberfeminismo, puede ayudarte a encontrar la verdad del mismo.


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Traducción: Eva Guil Walls y Remedios Zafra.

Sobre "El amor es una droga dura" de Cristina Peri Rossi


Este breve texto tiene la pretensión de desarrollar, en pocas palabras, una corta revisión sobre “el crepúsculo de las identidades genéricas tradicionales en la contemporaneidad, vistas desde los personajes de Javier y Nora en «El amor es una droga dura», de Cristina Peri Rossi”. Cabe aclarar que la obra de Peri Rossi, que le concierne a esta reseña, merece una revisión más cuidadosa que la que se hará a continuación, puesto que las características que sirven para expresar dicho crepúsculo, que servirá como trampolín para aproximarse al texto de esta autora, están inmersas en un panorama lo suficientemente complejo como para merecer una exploración mucho más extensa al respecto. Por lo pronto entonces, éste es un primer acercamiento al libro de la uruguaya.

Cristina Peri Rossi, nace el 12 de noviembre de 1941, en Montevideo. Es exiliada de su país en la época de la dictadura y desde ese momento se instala en Barcelona. En su narrativa, en obras como “Solitario de amor” y “El amor es una droga dura”, se desarrolla un contenido altamente erótico, en el que hay diversos acercamientos a la idea de “deseo” y a las aproximaciones que sus personajes tienen del mismo. En estas dos obras, los personajes a través de los cuales se accede a las situaciones que se desarrollan en los textos son hombres; en el primero el personaje principal narra su historia, mientras que en el segundo es un narrador que no participa del texto el que habla sobre la vida de Javier, el personaje “principal” de la obra de Peri Rossi que le concierne a esta reseña, sobre el que se hablará adelante.

Se accede entonces, a través de estos dos hombres(los protagonistas de cada una de las obras anteriormente nombradas), a través de su relación con lo “femenino”, a la caída de las concepciones tradicionales que encierran las dos categorías de género; el sujeto masculino, concebido tradicionalmente como el sujeto racional, dueño del ámbito lógico discursivo, se ve enfrentado ante la pérdida del mismo, se encuentra a sí mismo escindido de los roles establecidos como propios de su “ser hombre” y se enfrenta a la destrucción de ese que había concebido como su lugar en el mundo; así da paso entonces a la problematización del hombre que se había definido en la historia occidental, a través del otro, ese otro que anteriormente era definido desde lo masculino, pero que ahora no solo se define, sino que se da el lujo de no definirse y que está constantemente deconstruyéndose desde y como “sujeto del feminismo”, retomando el término usado por Teresa de Lauretis en “La tecnología del género”.

Es importante decir, que el protagonista de “Solitario de amor” es un sujeto con todas las características de lo considerado tradicionalmente como femenino, por tanto toda su narración es prácticamente de adoración a la mujer, elimina de cierta forma la trascendencia de lo fálico y hace un énfasis constante en el útero y en los fluidos del cuerpo de la “hembra de la especie humana”. Este hombre femenino es con el que se encuentra el lector de “Solitario de amor”, del cual valdría la pena hacer también un estudio más extenso. Al contrario de este sujeto, en el que se ve, más que el crepúsculo de la masculinidad tradicional, el nacimiento de una “nueva” posibilidad de construcción del hombre, en “El amor es una droga dura, se ve, en efecto dicho crepúsculo.

En un artículo titulado “El transgénero en la posmodernidad” (que habla precisamente de las características que le corresponden a la posmodernidad, en torno a la caída de los grandes relatos, de los grandes moldes y de la división dicotómica del mundo, en donde hace una alusión clara a las cuestiones sobre el género, el sexo y la sexualidad en la contemporaneidad) Gabriel Cocimano, cita a Vicent Canet, quien dice: “«El macho-machista comienza a ser sustituido por el macho-ambiguo que, sin dejar algunos tics machistas, empieza a redefinir su identidad a partir de la mezcla de los atributos considerados socialmente masculinos y femeninos: es el hombre débil, sensible, padre, ambiguo sexualmente, preocupado por la estética (...) Quizá no ambiguo sexualmente en cuanto a su opción sexual, sino porque su identidad está en tránsito: saben que no quieren mostrarse como machos-machistas, pero tampoco ven una vía clara de cómo ser hombres».”(cita 1) Esta descripción sirve para señalar la situación del personaje de Javier, en “El amor es una droga dura”.

La constante comparación entre la cámara fotográfica (su forma de acceder, de aprehender el mundo) y el pene, por parte de Javier, “La cámara era un falo permanentemente erecto, con el cual intentaba penetrar la realidad, dominarla, conquistarla y retenerla” (cita 2) , es una metáfora clarísima de su visión falo-céntrica del mundo (cita 3) ; además, su concepción de la mujer como una mercancía portadora de “belleza”, su familiaridad con el uso del cuerpo femenino como método de venta y su aplicación en la publicidad, describen aparentemente al “macho-machote”, que ve a la mujer solo como objeto de deseo, y no como posibles sujetos de afecto, ni como sujeto deseante. Aún así, a medida que se va desarrollando el texto, se puede entender a un Javier que va perdiendo paulatinamente su “identidad” de “macho-alfa”, para dar paso a un sujeto con características como la delicadeza, la vulnerabilidad, la fragilidad, la sensibilidad, antes atribuidos específicamente a las mujeres. Javier es un personaje que ante la presencia de un sujeto femenino no tradicional, como lo es Nora, y ante todo, de ella como un sujeto fragmentado, como en un espejo se fragmenta Javier a si mismo y en esa fragmentación va involucrada su masculinidad.

Nora es un personaje construido con la noción de un “estar”, más que de un ser, su fragmentación y continuo tránsito entre diferentes “representaciones” de lo femenino, ejemplifican aquello que en “La tecnología del género” Lauretis describe como el género como representación y auto-representación. Nora deconstruye constantemente su categoría de “mujer” y se “moviliza entre postulados antes solo posibles para los hombres y los tradicionales concebidos para las mujeres, como el pensarse escindida de la “emocionalidad”, de la sentimentalidad, el fluctuar entre ser delicada y fuerte, dominante y vulnerable, entre su deber ser “bella” pero su no tener que serlo “para los hombres”…

Visto que es una reseña, adentrarse en problemáticas como la noción de la belleza desde las artes tradicionales dedicada exclusivamente a la figura canónica femenina, la fotografía vista en el texto como un acto netamente masculino, las relaciones que existen entre los personajes principales de “Solitario de amor” y “El amor es una droga dura”, tanto como las mujeres que aparecen en los mismos textos, que son (relacionándolas también) personajes que se construyen como sujetos fuertes, no vulnerables, con características antes atribuidas a lo masculino, sin dejar de ser descritas como femeninas y que por su construcción como “sujetos del feminismo” hacen propicio que los hombres tengan que reevaluar su construcción como sujetos masculinos… entre otras, es una tarea que se merece, como se ha repetido continuamente en el texto, una revisión más extensa. La razón de esto es que a través de los personajes de Peri Rossi, se visualiza un panorama que si bien abre muchísimas posibilidades en torno a las diferentes formas de construcciones de sujetos, es un panorama que desvela el temor que despierta el estar en una época de tránsito en la que no solo los hombres no ven “una vía clara de cómo ser hombres”, sino que los sujetos en general, no ven aún una vía clara de cómo entenderse en el mundo bajo estos nuevos parámetros, o mejor, bajo la pérdida constante de los mismos.


Cita 1: http://www.margencero.com/articulos/ambiguedades.htm
Cita 2: PERI – ROSSI, Cristina. El amor es una droga dura. Ed. Planeta. Bogotá 2009. P. 21
Cita 3: Es importante mencionar precisamente el acto fotográfico como un acto tradicionalmente masculino, como las bellas artes en occidente. Aunque la fotografía es un “invento” reciente, pertenece a la etapa álgida de la modernidad y carga con todas las contradicciones de nacer entre revoluciones y cambios que estaba registrando, al mismo tiempo que tenía toda la potencialidad para convertirse en la disciplina por excelencia del siglo XX, en especial en los 80’s, cuando todas las artes se ven vinculadas a la misma. En cuanto al tema que nos concierne, es entonces un medio que “nace” inscribiéndose como masculino, dentro de la concepción tradicional de los grandes relatos, de las verdades de la modernidad (en efecto se creía en un inicio que la fotografía capturaba “la realidad”), para después verse como uno de los medios que implicaba los dobles sentidos, las ambigüedades, las ficciones que van de la mano con la imposibilidad de acceder al mundo tal como es y sobretodo, su sentido como “signo vacío”. La fotografía como índice, como portadora de significación únicamente en relación con su referente, con el objeto que es su causa y del que es huella, implica en su misma ontología un cambio considerable en la visión del mundo, que tiene consonancias con las teorías sobre género, no en vano muchas feministas la adoptaron como medio. La visión del signo vacío, del índice, se relaciona con la visión de Teresa de Lauretis respecto al género como representación. (Acotación que podría ser llevada a un análisis más extenso respecto a la relación entre teorías sobre el género y la fotografía).

El Almuerzo Desnudo

Diecinueve años después del estreno de la película de Cronenberg, tuve la oportunidad de verla. No conozco lo suficiente aún a los escritores de la generación Beat, así que me abstendré de hablar al respecto. La relación de la escritura con la construcción del mundo, el mundo como ficción, esa es una de las cosas que m ...ás me interesaron. "Exterminar cualquier pensamiento racional", como dice Bill al incio de la película. Contiene una cantidad de elementos sugestivos, maravillosos no sólo visualmente sino precisamente como potencializadores de reflexión, de reflexión en torno al cuerpo, a las formas de ver, a lo erótico... Eso si, una obra oda a la misoginia, que evidentemente molesta, pero pues que en este caso, podría tomarse como una de esas circusntancias de época, mejor, quisiera pensarlo de esa forma para no perderme de esta película que considero de sobra, una obra maestra cinematográfica.

domingo, 21 de marzo de 2010

Para ver...

Para pasar y echarle una mirada:
http://esferapublica.org/nfblog/?p=7855

Sobre la Bienal 2010 del Whitney.

Hablando de política y arte



"Compromiso comprado". Artículo visto en Esfera Pública. http://esferapublica.org/nfblog/?p=7931

"En este contexto, ¿cuáles creés que son las posibilidades de acción política que le quedan al arte?

–¡Eso es caer en la trampa funcional! El arte es un espacio para crear imágenes e ideas. Puede ser útil pero debe tener un valor estético. Sería muy bueno que el arte pudiera hacer algo por el mundo. Pero me resisto a la idea de que deba hacer cosas, ser funcional. El pensar, reflexionar, imaginar, eso es el hacer del arte. Aunque no devenga necesariamente en una movilización social concreta, en construir hospitales o cambiar el sistema educativo…" (Fragmento del artículo)

"...insiste en la importancia de la representación, en tanto que es a partir de estas 'representaciones' desde donde concebimos el mundo y a nosotros mismos como sujetos. 'Las representaciones son aquellas construcciones artificiales (aunque aparentemente inmutables) mediante las que aprehendemos el mundo -escribe Brian Wallis-: representaciones conceptuales tales como imágenes, lenguajes o definiciones; que a su vez incluyen y construyen otras representaciones sociales, como la raza y el género." (Fragmento de "Tendenci@s. Perspectivas feministas en el arte actual." de Ana Martínez Collado. Página 130.

Pongo estos dos fragmentos, puesto que pienso que precisamente por encargarse del ámbito de la representación, el arte puede y es capaz de subvertir discursos, por ende es capaz de accionar políticamente. "El poder se codifica subliminalmente a través de imágenes y en ellas se transmiten las ideologías dominantes de nuestra sociedad respecto a la familia, la religión, la cultura, la nación, el género, la raza, la clase social." (Tendenci@s)

viernes, 19 de marzo de 2010

Y ésto es sólo respecto a un poco sobre orientación sexual, sobre género... "ni se diga", hay mucho por decir...


"Imagínese que vi a dos viejas de la mano, dándose besos... ojalá vengan dos tipos y las violen, que les enseñen a ser mujeres." Esto contó un amigo, se lo dijo una señora a su mamá, claramente la señora no tenía ni idea de que el hijo de su amiga hace parte de esos a los que "hay que enseñarles a ser mujeres y hombres".

La conversación vino a cuento porque estábamos hablando precisamente de los "peligros" de la ciudad para los que tenemos una orientación sexual no normativa, de esas cosas que terminan haciendo parte del día a día, de quienes nos damos la oportunidad de salir de la mano con nuestra pareja, de darle un beso se esté o no en Chapinero (el corral, como le dice una amiga), sea o no, de nuestro mismo género, por ejemplo.

Para nos-otros es claramente el pan de cada día, las charlas continuas respecto a nuestra visibilización, respecto a si en efecto podemos ser públicos o si es mejor reservar nuestras muestras de afectividad al motel, a la esquina oscura o al bar gay de moda. Nos-otros porque en Colombia seguimos siéndolo, a pesar de tantos "Estudios de género", de tantas personas trabajando en lo mismo, de tantas luchas legislativas al respecto, de que se nos de un día para que salgamos por la séptima a decir que somos muchos, que aquí estamos, pero solo ese día, porque el resto del tiempo no podemos dárnoslas de "desestabilizadores" del orden.

¿Cuál orden? El tradicional, por ejemplo, volviendo a lo dicho por la señora, amiga de la mamá de un marica, que las mujeres sólo somos mujeres cuando estamos con un hombre. ¿Un hombre no? También en el sentido tradicional de la palabra, el macho oloroso que emana todo el tiempo testosterona. Y es que cómo no va a estar ligada a ésto la mayoría de personas si nuestra educación sentimental, social, política, nos la dan unos medios de comunicación que reproducen constantemente los mismos estereotipos de mujer y de hombre, que no conciben una fractura en los mismos, exceptuando a "Laisa", de la que solo tuvimos un poco y porque era una comedia el programa en el que salía.

Las mujeres tenemos que seguir reproduciendo, al parecer, los mismos modelos de feminidad, enlazados arbitrariamente con una sexualidad dirigida exclusivamente hacia los hombres (porque es con ellos que somos mujeres), para que no nos cojan en la calle a piedra, o no nos griten "que se baje el pantalón la que sea el hombre de de ahí", o que nos señalen constantemente mientras piensan "ojalá vengan dos tipos y las violen, que les enseñen a ser mujeres."